Perverso narcisista: el lobo con piel de oveja

En su libro Manipulateurs, cita al psiquiatra Alberto Eiguer: “Los individuos perversos narcisistas son aquellos que, bajo la influencia de su grandioso yo, intentan crear un vínculo con un segundo individuo, arremetiendo especialmente contra la integridad narcisista del otro para desarmarlo. También atacan el amor propio del otro, a la confianza en sí mismo, a la autoestima y a la creencia en sí mismo”.

Los perversos narcisistas son considerados como psicóticos sin síntomas, que encuentran su equilibrio al descargar sobre otro el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. O, dicho de otro modo, proyecta su locura en el otro -su víctima-, volviéndole loco para salvarse u ocultar su mal.

Les llamamos narcisistas porque necesitan ser admirados de una forma patológica, buscando exageradamente reconomiento y llamar la atención. Por otro lado, se reconoce la perversión por la tendencia a querer satisfacer sus deseos y necesidades a toda costa, y a utilizar a otros para sus propios fines.

Conociendo la perversión narcisista…

Investigando, me encontré con informaciones sorprendentes con respecto al tema, de esta manera aclaraba mis dudas y les daba sentido a los asuntos inconclusos y comportamientos contradictorios con respecto a alguien muy cercano a mi. No voy a contar experiencias, sino el concepto del perverso narcisista y como puede encajar tan perfectamente con el actuar de algunas personas, y a a la vez estar tan bien enmascarado; es como la mejor “actuación” de sus vidas, en mi caso se trata de una perversa narcisista.

Pueden pasar años, el darte cuenta y finalmente comprender, como una persona puede hacer tanto daño a nivel emocional y psicológico, y todo esto de una manera casi invisible.

“Nada más excitante (escribió) que salvarse a uno mismo con el simple acto de despertar” -The Brief Wondrous Life Of Oscar Wao de Junot Díaz.

Los perversos narcisistas están ahí fuera, pero también están dentro. Dentro de tu vida, solo que tal vez no los hayas identificado. Todavía.

No sienten empatía real

Ellos mismos fueron heridos en su infancia e intentan mantenerse así en vida. Esta transferencia de dolor les permite valorizarse a costa de otros.

La perversión narcisista sería un medio para la persona de no llegar a delirar, de que sea otro el portador de su caos y no caer así en la psicosis. Son personas que no soportan los conflictos internos, que han tenido una falla narcisista, carecen de empatía y de sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento. Estos dos últimos rasgos son los que les diferencian, principalmente, de cualquier otra persona.

El bombardeo de amor como primera estrategia

El perverso narcisista estructuralmente realizado, utiliza el vínculo familiar, profesional o amoroso para someter al otro. Necesita esta proximidad para ejercer su influencia y no le permitirá a su víctima que tome distancia. Internamente es frío, no conoce la culpabilidad porque proyecta cualquier afecto y, no duda, en culpabilizar a los otros.

Los valores, sentimientos y el comportamiento del perverso narcisista cambian en función de las personas, y del contexto que le rodea. Externamente es amable, y puede fingir compasión y simpatía. Es seductor y, si es necesario, puede ser puntualmente muy servicial, sobre todo si esto le permite alcanzar sus objetivos, a menudo, a costa de los demás. No tiene nunca en cuenta las necesidades ni los sentimientos de los otros, salvo para utilizarlos, manipular a su víctima, aislarla y lograr que haga lo que el perverso quiera. Es egocéntrico, y aunque también es un mentiroso, exige en la otra persona la perfección y la verdad.

El perverso narcisista, generalmente hábil con las palabras, utiliza el doble sentido para manipular y posicionarse como víctima para que le compadezcan o incomodar al otro deliberadamente. Incluso si no tiene valores propios, utiliza la moral y los valores de los demás para lograr sus fines. Puede presentar razonamientos, aparentemente muy lógicos, para justificar sus actuaciones, puede ser celoso e infiel. Para revalorizarse, se alimenta de la imagen de su víctima: cuanto más la desvaloriza, más fuerte se siente. Si experimenta angustia, rápidamente esta angustia se la hace vivir al otro.

La seducción perversa

Se desarrollan en dos fases, primero la seducción y luego la violencia. La seducción perversa se hace utilizando los instintos protectores del otro. “La seducción del perverso”, no es amorosa, sino que pretende fascinar sin dejarse atrapar; hace que la realidad se vuelva confusa”. El periodo de seducción puede durar años; Racamier lo llama “privación del seso” cuando explica el proceso de preparación y desestabilización que sufre la víctima, hasta acabar ésta perdiendo la confianza en sí misma.

La violencia del perverso es indirecta, no deja marcas físicas ni heridas pero si daños psicológicos que pueden ser de por vida. Se apropia mentalmente de la otra persona hasta anularla por completo, a la vez, depende de ella, se alimenta de su energía y vitalidad, usa su creatividad y su identidad, se nutre del Yo que esa persona desvalorizada no puede ver en sí misma.

Él cree, aunque sea de modo inconsciente, que para que él sobreviva, el otro no debe existir como identidad.

La negación de la comunicación directa es el arma absoluta de los perversos.

Utilizando siempre frases ambiguas, inacabadas y contradictorias para crear confusión en su interlocutor. Algunos rasgos son parecidos a los de los psicópatas, como por ejemplo la falta de empatía.

Según Marie-France Hirigoyen, los perversos narcisistas sienten una envidia muy intensa hacia los que parecen poseer cosas que ellos no poseen. Normalmente no son bienes materiales sino cualidades morales, como la alegría de vivir, la sensibilidad, comunicación, creatividad, etc. El agresor buscar destruir esas virtudes provocando ansiedad y depresión en su víctima.

¿Por qué es posible caer en las manipulaciones de un perverso narcisista?

Su mayor recurso son los pilares sobre los que está construida nuestra sociedad: las falsas apariencias. Construimos relaciones superficiales, por lo que estas personas se esfuerzan por sobresalir por encima de las demás por su encanto o por alguna de sus cualidades personales o profesionales.

Cuando la víctima se da cuenta de que está sometida a los antojos del narcisista y empieza a rebelarse, éste se esfuerza por dar un vuelco a la situación, haciendo parecer a la víctima como el agresor. El perverso intenta que su víctima actúe contra él para poder acusarla de malvada. Lo importante para él es que la víctima parezca responsable de lo que le ocurre. El agresor intenta utilizar una debilidad de su víctima para que ella misma se desacredite. Aquí es interesante nombrar el concepto de Gaslighting, muy en auge últimamente.

Luz de Gas

Hacer “luz de gas” consiste en conseguir que alguien dude de sus sentidos, de su razón y hasta de los hechos que presencia. Se trata de un eficacísimo método de acoso basado en la manipulación de la situación a fin de anular la voluntad de la víctima.

Advertimos un intento de desquiciar a una persona y de hacerla dudar de sus propios pensamientos y afectos.

La víctima pierde la noción de su propia identidad. No puede pensar ni comprender. El objetivo es negar su persona y paralizarla para que no pueda surgir un conflicto. Se la tiene que poder atacar sin perderla. Debe permanecer a disposición del perverso.

El acoso moral: La comunicación perversa

El acoso psicológico o acoso moral es, según el Diccionario de la lengua española, el «trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente».​ El acoso psicológico atenta contra la dignidad e integridad moral de la persona.

Uno de sus objetivos es desestabilizar a sus víctimas a través de la comunicación. En primer lugar se hace de falsas verdades. El mensaje de un perverso es voluntariamente vago e impreciso y genera confusión. Como sus declaraciones no responden a una relación lógica, puede sostener a la vez varios discursos contradictorios. También se abstiene de terminar sus frases.

Los puntos suspensivos son una puerta abierta a todas las interpretaciones y a todo tipo de malentendidos.

En lugar de mentir directamente, el perverso prefiere utilizar un conjunto de insinuaciones y de silencios a fin de crear un malentendido que luego podrá explotar en beneficio propio. Los mensajes incompletos o paradójicos son una prueba del miedo a la reacción del otro.

Las cosas se dicen sin decirlas, esperando que el otro comprenda el mensaje sin tener que nombrarlo.

El discurso del perverso es un discurso totalizador que enuncia proposiciones que parecen universalmente verdaderas. El perverso «sabe», tiene razón, e intenta que el otro acepte su discurso con el objetivo de arrastrarlo a su terreno.

Los mensajes paradójicos no son fáciles de identificar. Su objetivo consiste en sumir al otro en la confusión para desestabilizarlo. De este modo, el agresor mantiene el control de la situación y enreda a su víctima con sentimientos contradictorios. La mantiene en falso y se asegura la posibilidad de hacerla caer en un error.

¿Cuál es el proceder de un perverso?

Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos, alusiones, descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto.

El placer del perverso es doble: primero, cuando engaña o humilla a su víctima; y luego, cuando evoca delante de ella la humillación. La víctima, entonces, vuelve a caer en la trampa, mientras que el perverso aprovecha de nuevo la situación, preocupándose, sin confesarlo, de presentarse otra vez como víctima.

Son seres vacíos y para sentirse bien, absorben las virtudes que ven en los demás.

Proyectar, negar, descalificar, mentir y engañar, culpar, manipular la realidad, ridiculizar, amenazar, provocar a la víctima para que se defienda, abusar del poder, mostrar falta de empatía… son indicadores de maltrato psicológico de un perverso narcisista.

Patrón Narcisista

Lo universal del patrón narcisista responde a la dinámica intrínseca de dicho trastorno de personalidad: idealizar, devaluar, descartar, aspirar de nuevo (buscar a la victima una vez que la haya descartado, pueden pasar meses o años). Detrás de todo este proceso hay una constante: regular la propia autoestima destruyendo la autoestima de la víctima. Esta es la preciosa perla que el narcisista quiere robar, a través del ciclo de la relación: Idealizar/devaluar; Descartar/aspirar.

– ¿Quién es el perverso narcisista?

-Es alguien que tiene miedo a caer en la psicosis, por lo que emplea mecanismos de defensa psicológica, pero de tipo especial, muy proyectivo, y va a intentar, sin darse cuenta, hacer soportar a otra persona las cosas que él no soporta.

– ¿Sería un sinónimo de maltratador psicológico?

–Maltrata a alguien, sí, pero sin que la víctima se de cuenta, intentando que se viva como algo normal. Es un maltrato, pero «porque la víctima se lo merece». «Quien bien te quiere, te hará llorar», ese es su lema.

– ¿El perverso narcisista no es consciente de lo que hace?

–No, porque siempre te va a decir que tiene razón, que lo hace porque te lo mereces, porque es bueno para ti saber lo equivocado que estás.

– ¿Cuál es el perfil de la víctima?

– Suelen ser personas generosas, sinceras, amables, con confianza en la relación, pero pecan de ingenuidad. Les falta confianza en ellas mismas y buscan una relación que les ayude a estructurarse. Son demasiado empáticas y responsables. También es protectora, consuela y quiere complacer. Y puede ser orgullosa, lo que le impide verse a sí misma como víctima.

- Y ¿cuál es la relación del perverso narcisista con su víctima?

–Es una relación de dependencia. De hecho, cuando la víctima te habla de su agresor parece a veces que te habla de una droga: se puede decir que la adicción es buscar siempre algo que no encontramos nunca. Somos adictos a lo que no nos da nada, es increíble. El perverso narcisista no permite que la víctima se distancie.

–¿Cómo afecta a la víctima esta relación?

–Pues si la persona narcisista perversa no soporta el conflicto interior y lo proyecta en el otro, se puede decir que la víctima soporta el conflicto en ella misma. ¿Qué es el conflicto? Son dos energías en sentido contrario que actúan dentro nuestro, así que la víctima o cae en depresión nerviosa, o acaba loca o somatiza y en ese momento ha ganado el perverso porque puede decir: «Mira quién está loco ahora».

– ¿Se pueden curar las víctimas?

Sí, fácilmente. La dificultad está en salir de la relación pero, una vez logrado, desaparecen los síntomas que ha creado en la víctima. Es recomendable someterse a terapia para averiguar por qué se ha sucumbido y evitar repetir.

– ¿Sirven para reparar la ‘falla narcisista’ por la que el perverso penetra en su víctima?

Sí, inconscientemente, el perverso tiene un mal concepto de sí mismo y necesita a una víctima para limpiar su imagen. Se colará en ella a través de sus debilidades. Es la identificación proyectiva: atribuye a otro lo que no quiere ver de sí mismo; el otro lo permite, a través de la identificación introyectiva, de la que tiene que deshacerse cuando rompe. La naturaleza de esta relación es esquizofrénica: el doctor Jekyll genera una fusión con su víctima, mr. Hyde.

– ¿Es posible curar a un perverso narcisista?

–No, porque jamás lo pedirá. Su meta es enmascarar su locura en otros.

– ¿Hay muchos Perversos Narcisistas?

–Todos podemos tener mecanismos perversos, el problema es que en “el perverso” toda su personalidad se construye en torno a estos mecanismos. Si una persona utiliza en alguna ocasión alguno de estos mecanismos, después sufre y se arrepiente. El perverso narcisista, aunque debería sufrir, no lo hace. No tienen capacidad de ponerse en el lugar del otro, que considera un objeto de supervivencia.

– ¿No reinciden las víctimas?

Sí, porque en esa fusión esquizofrénica que se produce, el perverso proyecta en ella una imagen ideal de sí misma y, cuando se va, la pierde. Esto provoca deseos de reengancharse pero, como el perverso sólo la abandonará cuando encuentre un reemplazo, pueden volver a caer.

Hay que salir corriendo. Si, es lo que hay que hacer, poner distancia. El perverso puede volver a llamar, a decir cosas agradables, a embaucar. Por ello no hay que responder, pero generalmente las víctimas contestan y el otro te va a decir exactamente lo que quieren oír. Si no encuentran sustituto, insisten con la víctima.

– ¿Tiene cura el perverso narcisista?

No, porque jamás lo pedirá. Su meta es enmascarar su locura en otros. La suerte para la víctima es que, en tres meses, puede liberarse del germen.

«El perverso nunca podrá funcionar de otra manera. El mejor regalo que podemos hacerle es dejarle. Solo entonces, si no es completamente perverso, podrá cuestionarse a sí mismo». Quizá, pero lo habitual es que busque una nueva presa para machacarla pacientemente, transmitiéndole con habilidad sus frustraciones y su locura. No es raro encontrar a víctimas suyas, años después de su separación, aún depresivas »

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Perverso_narcisista

http://www.xavieronate.com/ser-victima-de-un-perverso-narcisista/

http://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2016/11/18/5825a07e468aeb5a3a8b45da.html

http://www.larazon.es/local/cataluna/el-perverso-narcisista-busca-la-normalidad-dentro-de-su-barbaridad-GA13649924

http://www.xavieronate.com/perversion-narcisista-y-psicopatia-subclinica-diagnostico-diferencial/

http://amoresperversos.blogspot.com/2012/05/el-perverso-narcisista-no-admite-su.html

http://fundipp.org/el-perverso-narcisista/

http://studylib.es/doc/5329647/el-perverso-narcisista--1-

Dusting uncomfortable truths.

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